A las dos de la mañana, cuando se pretendía cerrar la edición de lo que sería la publicación del día 23 de Febrero, para los diarios de la Ciudad de México, fueron llamados los representantes de la Prensa, por parte de las oficinas de la Presidencia de la República, donde se hizo el siguiente comunicado:

“El Señor Presidente de  la República, ha reunido a su gabinete a las doce y media de la noche, para darle cuenta que los Sres. Madero y Pino Suárez, que se encontraban detenidos en Palacio a disposición de la Secretaría de Guerra, fueron conducidos a la Penitenciaría según estaba acordado, cuyo establecimiento se  había puesto bajo la dirección de unjefe del ejército la tarde de ayer para mayor seguridad y mutuas garantías; y al llegar a los autos, al faltar el tercio final para llegar a la penitenciaría, fueron atacados por un grupo armado y habiendo bajado la escolta para defenderse, al mismo tiempo, el grupo aumentó, pretendieron huir los prisioneros, y entonces tuvo lugar un tiroteo del que resultaron heridos dos de los agresores y muerto uno, destrozados los vehículos y muertos los prisioneros.”

“El Sr. Presidente, por tratarse de atentados contra presos militares, como de hecho, eran los Sre. Madero Y Pino Suárez, ordenó que se practicare una averiguación y el Ministro de Justicia, presentará el lunes un proyecto para exigir responsabilidades, al mismo tiempo que hacía esfuerzos porque algunos de los familiares del Sr. Madero facilitaren medios para llegar al esclarecimiento.”

La historia nos demostró que este comunicado fue una falacia, porque según se supo más tarde, el Presidente y el Vicepresidente, fueron asesinados ppor ordenes del Gral. Victoriano Huerta es decir, por quien dió la información escrita en párrafos precedentes.

A raíz de la trágico y artero asesinato de Don Francisco I. Madero, y José María Pino Suárez, hubo muchísimas protestas, entre ellas, las del Ministro de Cuba, Márques Sterling,  según reproduce en su libro,  !Viva Madero”, el Gral. Francisco L. Urquizo, juzgando al Presidente en funciones, como “el dictador caricatura” que sufre México.

También hubo protestas de valientes periodistas como la de Don Diego Arenas Guzmán, que luego publicó también en su libro “Apología de un crimen”, pero entre todos los escritos redactados a favor de Don Francisco, destaca, el poema de  Dn. Samuel Ruíz Cabañas intitulado: “El Elogio del Héroe”, que gracias a mi cotidiana visita a la hemeroteca nacional pude encontrar después de algunos años de su búsqueda, y del que transcribo aquí su primera estrofa:

“Decir la palabra inmortal/ entre sombras y esclavitud;/ seguir un distante fanal/ en inflexible rectitud/ con una conciencia ancestral,/y mover una multitud/¡Cómo quien lanza un vendabal!/ esta fue la heróica virtud/ que canta este canto triunfal.”

Poesía que transcribiremos próximamente, y que esperamos sea del beneplácito de nuestros lectores.   

 

  

 

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